Veterodoxia – Pepe Rey

Desde Delfos

( Con frecuencia y en canal, julio-1994, p. 2 )

Una voz profunda rasgó el formidable silencio de la cueva:

—Escribe, oh mortal abrumado por las dudas. El Diccionario de Autoridades define: Público se toma por vulgar, común y notado de todos; y así se dice ladrón público, mujer pública, casa pública.

La voz calló dejando que su eco se extinguiera por las abruptas oquedades, pero tardó solo unos segundo en atronar de nuevo los aires.

—Escribe otrosí: Privada es la letrina, secreta o necesaria que se fabrica y sirve para exonerar el vientre. Lo dice ya Nebrixa en su vocabulario. Y Autoridades añade: Privada se llama también la plasta grande de excremento o suciedad, echada en el suelo o en la calle.

Bueno, pensé, para empezar se ve que tiene un buen servicio de documentación, aunque, la verdad, un poco anticuado y con tendencias coprofílicas. La azafata-taquígrafa, tras anotar la respuesta, me miró de reojo y vio mi gesto de insatisfacción.

—Si no le basta, puede echar otra moneda. De todos modos, ya le dije al inscribirse en el consulting que debía poner algo más que dos escuetas palabras. Lo sibilino del procedimiento está en las respuestas, no en la pregunta.

Saqué otro dracma del bolsillo y lo introduje en la ranura. Se oyó cómo resbalaba por el conducto hasta que con un clic accionó algún mecanismo.

—Dicen los dioses: La pública será dirigida por un privado del partido del gobierno y la privada será gobernada por el público mediante el share y el zapping. Aunque la pública sea en realidad dos, ninguna de ellas será la re-pública. Tanto las públicas como las privadas recibirán el nombre de cadenas, porque serán arrojadas sobre el pueblo para aherrojarlo, como cuando Fernando VII usaba paletó. Escribe esto y grábalo en tu corazón.

Grité: —¡Pero yo quiero saber qué es la radio pública, no la televisión!

La azafata me clavó el codo en los ijares.

—No grite, por favor. Además no le oye, porque el sistema interactivo con tele-quest de voz está en fase de instalación y todavía no es operativo.

Eché otra moneda.

—Escribe, oh mortal: A la pública la privaré de la publicidad y en las privadas publicaré la privacidad.

—Eso son fatuos juegos de palabras —no pude dejar de decir.

—No se crea —replicó la azafata— Usted dígalo cuando vuelva y verá cómo alguien le encuentra sentido. Como aquella vez que le dijo a un paisano de usted que todo estaba atado y bien atado, y al principio se rieron mucho y después resultó que, bien interpretado, acertó.

Preferí no entrar en discusiones histórico-políticas con una azafata, por muy apolínea que fuera, y me limité a echar otra moneda.

—Hay dos vías para alcanzar la sabiduría: la del Ser y la del No-ser. Los humanos estáis más capacitados para caminar por la segunda, así que te hablaré en tales términos. Escribe: ¿Qué no-es la pública? La pública no-es rentable, según los baremos establecidos por los banqueros y publicanos; la pública no-es la voz del pueblo, sino la secretaría de prensa y propaganda de los poderes públicos; la pública no-es un servicio público, sino el premio de consolación para hombres públicos de carrera frustrada; finalmente, la pública no-es lo que debería ser, como es público y notorio. ¿De qué no se privan las privadas? De publi

La voz se truncó a media frase y tras una breve pausa fue sustituida por otra más mecánica.

—Permanezcan atentos a las sombras del fondo.

Sonó una musiquita.

—No es publicidad —dijo la azafata—, sino simplemente el logotipo sonoro de nuestro espónsor, un refresco de ambrosía un poco dulzón y pringoso, pero estimulante.

Eché tres monedas. Qué más me daba un dracma de más o de menos después de miles de kilómetros. Lo importante era volver de allí con un mensaje, una idea clara, una buena nueva que poder transmitir. Se escuchó un carraspeo profundo. Quizá el oráculo se estaba impacientando o quizá las emanaciones sulfurosas psicotrópicas afectaban seriamente a sus bronquios.

El Ser es y el No-ser no-es. En último análisis solo el Ente es y lo demás recibe su apariencia del ser del Ente, el ONTOS ON. Cada ser recibe su ser del Ente según los designios del Potestatis Supremi Organi Ens o Ente de Poder del Órgano Supremo. El Poder hace que los seres puedan ser o puedan no-ser.

—Espere un momento, que aviso a la central —me susurró al oído la azafata—. Me parece que se ha saltado al programa de Metafísica.

—No, deje, deje —repuse—. Precisamente esto último lo he entendido bastante bien, pero lo que yo quisiera saber no es tanto cómo es ahora, sino cómo va a ser en el futuro. Para eso pago un oráculo y no una auditoría.

La voz pareció haber oído mis palabras.

Sobre el futuro se ciernen los Poderes Privatizadores, que buscan la forma de convertir todo en fórmula.

La azafata escribía rápidamente, seguro que sin entender nada. Yo callaba esperando algo más concreto.

—Oh mortal que, acuciado por el fatal a la par que veleidoso destino, buscas la luz en la oscuridad de esta caverna. Nadie sabe el día ni la hora, porque aún no están escritos, pero esta será la señal que marcará el principio del fin. Escríbela en tu corazón o en tu chip de memoria: El día que recorras el dial desde el Bóreas al Austro y desde el Oriente al Poniente sin encontrar en ningún punto del mismo a Orfeo ni a Euterpe, Terpsícore o mis otras hijas, ese día sabrás que la pública ha pasado al reino del No-ser. Desde ese día todos seréis privados o, mejor dicho, os veréis privados, porque aunque os parezca tener más posibilidades que nunca, en realidad sintonizaréis siempre con la misma radio en diferentes frecuencias. A ver, que pase el siguiente, por favor.

—Pues vaya —me atreví a comentar—, para esto no se hace un viaje tan largo.

A lo que la azafata, cogiéndome suave pero fuertemente el brazo, respondió:

—La próxima vez utilice nuestros servicios modem-fax o el 903, que le saldrán mucho más económicos. Gracias por su visita y no olvide recoger sus objetos personales.

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